Después del parto

El procedimiento para recibir a un bebé es siempre el mismo, ya se
trate de un parto vaginal o por cesárea, el pediatra lo atiende igual.
El primer paso es la aspiración de flemas y del líquido amniótico depositado en la garganta y estómago del recién nacido.
Este
procedimiento debe realizarse en los primeros segundos y
preferentemente antes de la primera respiración. De lo contrario se
deposita en los pulmones.
El médico debe procurar que la cantidad de líquido no sea mayor a los 30 mililitros.
El líquido se aspira a través de la boca y las fosas nasales por medio de una perilla de aspiración.
Casi al mismo tiempo el pediatra pinza el cordón umbilical, para cortarlo.
Luego el bebé es trasladado a un módulo térmico donde el pediatra lo limpia y lo seca, para que no sufra de hipotermia.
Acto seguido, es cubierto con frazadas previamente esterilizadas y calentadas.
Si
no hay ningún problema el médico realiza un examen preliminar breve y
ocular, para observar boca, ojos, nariz, oídos, garganta y cabeza.
Además
evalúa el cuello y su movilidad, las extremidades inferiores y
superiores, cuenta los dedos de las manos y de los pies y con el
estetoscopio examina el corazón y los pulmones.
En el área
abdominal se enfoca en hacer una evaluación del hígado y del bazo,
también observa el aspecto del cordón umbilical el cual normalmente es
recorrido por dos arterias y una vena.
Con este simple examen
preliminar, el médico detecta ciertas anomalías como la presencia de
una vena y una arteria o la ausencia de esta última.
Estos signos indican complicaciones en el recién nacido.
El
médico además realiza la prueba gástrica, por medio de la introducción
de una sonda orogástrica que llega hasta el estómago.
Este
procedimiento tiene varias funciones, entre ellas: retirar el líquido
amniótico, revisar la permeabilidad del esófago y descartar alguna
anomalía.
Todas estas evaluaciones se hacen antes de llevar al bebé de regreso con su mamá.
Luego
que la madre ha visto a su bebé por un par de minutos, el pequeño es
trasladado a la sala cuna donde es evaluado más detenidamente con el
apoyo de un estetoscopio.
Esta evaluación se extiende hasta el
área genital, donde se observa que haya presencia del pene y testículos
en los varones, y en las niñas se examina la vulva.
También se
observan las piernas para determinar si hay simetría y con cuidado el
médico introduce un termómetro para asegurarse de que el conducto anal
se encuentre normal.
Revisa las vértebras y la cadera para descartar alguna displasia.
El bebé es pesado y se mide la circunferencia cefálica (cabeza), torácica y abdominal.
En
este momento se le inyecta en el muslo derecho un miligramo de vitamina
K, para prevenir lo que se conoce como enfermedad hemorrágica del
recién nacido.
Se le administran en los ojos gotas de
sulfacitamida o alfanicol, para evitar infecciones en los ojos por el
contacto con la sangre de la madre.
Luego de esto ya vestido
con pañal y camisa, permanece por dos horas en la incubadora, proceso
que se conoce como período de termorregulación.
Al terminar este
período de adaptación se le practica una prueba de tolerancia gástrica
con la administración de 10 ó 15 mililitros de glucosa o agua pura.
Se
observa si hay reflujo o vómitos. Si el bebé lo succiona y lo tolera,
entonces está listo para volver con su mamá y ser alimentado por
primera vez.
La producción de leche materna se estimula con 5 ó 10 minutos de succión, cuatro o cinco veces el primer día.
³Dar
el pecho por más tiempo no garantiza que la producción sea mayor. Por
el contrario los pezones se erosionan, sangran y la lactancia es
dolorosa², indica Bolaños.
El bebé toma de dos a tres onzas por pecho, lo que suma un total de 22 onzas por día.
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Solos en casa
Uno
de los principales objetivos de la mamá cuando llega a casa con el
bebé, es establecer horarios de sueño y de alimentación. Lograrlo puede
tomar un mes o un poco más.
Ya en casa la mamá podría sentir
cierta incertidumbre con respecto al cuidado de su bebé, es decir, cómo
limpiarlo, bañarlo, vestirlo, cambiarle pañal, dormirlo y alimentarlo.
La colaboración de ambos padres en el cuidado y atención del bebé es importante para estrechar la relación con su hijo.
Por
otro lado, la mamá con el tiempo logra identificar si el llanto es por
hambre, porque necesita cambio de pañal o desea atención.
En lo que se refiere a la alimentación, los pediatras sugieren hacerlo cada dos o tres horas y seis a ocho veces al día.
Otro
aspecto importante es evitar la aerofagia: por cada onza de leche
succionada, el bebé traga dos o tres veces esa cantidad de aire.
Si la mamá no aprende a sacárselo, por la noche el recién nacido sufrirá de cólicos estomacales.
El intento para sacarle el aire no debe durar más de cinco minutos, si no tiene éxito debe acudir al pediatra.
Para evitar que se llene de aire, después de alimentarlo en un pecho, se le saca el aire y esta acción se repite en el otro.
Al
acostarlo en la cuna el pediatra Bolaños, recomienda que el colchón
tenga una inclinación de 15 grados en la cabecera, para prevenir que el
bebé se ahogue al vomitar o presente reflujo gástrico.
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