El metodo del Relactador.

La disminución o la falta de leche no son obstáculos para amamantar. Gracias a la técnica del relactador, aquellas mujeres que interrumpieron la lactancia y también aquellas que adoptaron, pueden alimentar a base de pecho a su bebé.
A pesar de los comentarios sobre experiencias ajenas y de los propios deseos, amamantar no siempre resulta una terea sencilla. Algunas mujeres se sienten frustradas porque creen que producen poca leche o porque ya no tienen, a causa de haber interrumpido -por diversos motivos- la lactancia. Pero afortunadamente puede ser restablecida, ya que está comprobado que una mujer que ha dejado de amamantar puede producir leche para su mismo bebé, del mismo modo que es posible que una mamá amamante a su hijo adoptivo.
En cuanto a la composición de la leche, el pediatra Ronald Kleiman estudió la técnica de la relactación y llegó a la conclusión de que durante los primeros cinco días de uso del relactador, la leche producida es similar a la llamada "leche de transición" y a la "leche madura" en cuanto a su contenido de proteínas totales.
En la actualidad existen diversos estudios que comprueban que la mayoría de las mujeres pueden relactar si están motivadas y cuentan con una red de contención familiar. En algunos casos, la relactación puede darse muchos años después de que la mujer haya amamantado por última vez, incluso después de la menopausia. En cuanto al bebé, mientras menos tiempo de nacido tenga, mejor responderá a esta técnica.
El mejor alimento
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda lactancia materna exclusiva (sin agua, ni tés, ni jiugos) durante al menos los primeros seis meses de vida y continuar amamantando junto a la incorporación de alimentos complementarios, hasta los dos años de edad o más. Está comprobado que amamantar previene al bebé de infecciones por bacterias y virus, lo protege de enfermedades gastrointestinales y respiratorias y no produce alergias (como lo hace la leche de vaca), ya que las proteínas de la leche materna son las específicas de la especie humana. Además, controla de forma exacta el apetito del bebé y favorece la relación emocional entre la madre e hijo/a. Por eso, ante una disminución en la producción de leche, el método del relactador es una alternativa sumamente importante para que el niño no se pierda todos los beneficios que brinda la leche de su madre.
Los especialistas recomiendan la relactación o la lactancia inducida en los siguientes casos:
* Para los lactantes que han sido separados de sus madres porque alguno de los dos fue hospitalizado.
* Para los lactantes enfermos, como los menores de seis meses de edad, con diarrea aguda o persistente.
* Para aquellos que interrumpieron el amamantamiento antes o durante una enfermedad.
* Para los lactantes con problemas de alimentación, particularmente los menores de seis meses, cuyas madres tuvieron dificultades establecer la lactancia o cuya producción de leche disminuyó.
* Cuando una madre que eligió amamantar artificalmente a su hijo cambia de manera de pensar o , en el caso de adopción, para estimular y favorecer el vínculo afectivo madre-hijo/a.
Un profundo deseo
Para una exitosa relactación, las ganas de la madre son fundamentales. Además de estimular correctamente el pezón, la convicción es la herramienta principal para que los pechos de la mujer, vuelvan a producir leche. "También es muy importante que cuente con el apoyo de su entorno y que tenga mucha paciencia. La mamá deberá estar dedicada en lo posible, de manera casi exclusiva a esta tarea durante una semana para conseguir prontamente los primeros resultados", explica María Inés Copertari, presidenta de la Fundación Lacmat (Lactancia Materna).
Una vez que el proceso haya comenzado, la mamá deberá poner al pecho al bebé cada una o dos horas, es decir entre ocho a doce veces cada 24 horas y además dormir con el bebé para alimentarlo por la noche, debido a que las tomas nocturnas aumentan la producción de prolactina y el contacto extra puede aumentar la disposición del lactante a mamar. A su vez, tendrá que asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre al pecho para prevenir grietas del pezón y para extraer de forma eficaz, la leche producida y evitar darle mamaderas y chupetes, ya que esto disminuye la estimulación del pezón.
Esta técnica es aplicable a mujeres de cualquier edad que seguramente podrán amamantar a sus hijos en el mes en curso en el que decidan relactar.
Fatto in casa
El relactador puede comprarse o fabricarse de la siguiente manera:
* Utilizar una taza, vaso o envace para leche y una sonda nasogástrica fina.
* Hacer un agujero en el costado de la sonda, cerca del extremo que va a la boca del niño/a (además del orificio del extremo de la sonda).
* Preparar la cantidad de leche materna exprimida o de fórmula al inicio del proceso, ya que en estos casos, la madre produce menos de lo necesario.
* Colocar un extremo de la sonda en el pezón, de modo que el bebé se prenda a éste, succionando de ambos al mismo tiempo. Fijar la sonda con tela adhesiva al pecho.
* Colocar el otro extremo en la taza de leche.
* Fabricar un controlador de flujo en la sonda por medio de un nudo, con un clip. Así se evitará que no consuma la ración damasiado rápido.
* Por acción de gravedad, elevar la taza acelera el flujo y bajarla lo enlentece.



